En resumen

  • Construya la agenda en torno a tres a cinco decisiones, no a temas.
  • Comparta las opciones en una sola página con antelación y acuerde los criterios y la regla de decisión antes de debatir.
  • Aborde la decisión más difícil cuando la energía esté en su punto más alto, normalmente la mañana del segundo día.
  • Salga con un registro de decisiones por escrito: decisión, responsable, primer paso y fecha de revisión.
  • Mida con honestidad mediante una encuesta de pulso antes y después y revisiones a los 30, 60 y 90 días.

La mayoría de los directivos ha asistido a algún retiro que en su momento pareció productivo. Las conversaciones fueron abiertas, el lugar era precioso y los rotafolios estaban llenos. Sin embargo, unas semanas después los mismos temas vuelven a aparecer en la reunión semanal y cuesta decir qué se decidió realmente. No es una cuestión de esfuerzo ni de buena voluntad. Normalmente se reduce a un puñado de decisiones de diseño tomadas antes de que llegue nadie.

Cinco razones por las que los retiros no cambian las decisiones

1. La agenda es una lista de temas, no de decisiones

"Estrategia", "cultura" y "crecimiento" son temas. Invitan al debate, no a elegir. Cuando la agenda no indica qué decisiones deben tomarse, el grupo, de forma natural, habla hasta que se acaba el tiempo.

2. Las disyuntivas difíciles se dejan para el final

Los asuntos fáciles llenan el primer día porque generan energía. Las decisiones difíciles, sobre presupuestos, prioridades o quién hace qué, se dejan para la última tarde, cuando las personas están cansadas y pensando en el viaje de vuelta.

3. Nadie acordó cómo se tomarían las decisiones

¿Decide el CEO después de escuchar a todos? ¿Por mayoría? ¿Por consenso? Si la regla de decisión no está clara, los debates se alargan o terminan en un acuerdo vago que cada persona interpreta de manera distinta el lunes.

4. La información de partida no está lista

Un grupo no puede decidir sobre la entrada en un mercado o una reorganización sin los datos adecuados. Cuando el análisis se presenta por primera vez en el propio retiro, el debate se convierte en una discusión sobre las cifras, no sobre la decisión.

5. Después no ocurre nada

El retiro termina, las personas vuelven a bandejas de entrada llenas y las notas se quedan en una carpeta compartida. Sin un registro escrito de decisiones, responsables y fechas, y sin un momento para revisar los avances, el plan se va diluyendo en silencio.

Cómo diseñar un retiro que termine con decisiones

Empiece por tres a cinco decisiones

Antes de reservar nada, escriba las decisiones que debe producir el retiro. Formule cada una como una pregunta con una respuesta clara, por ejemplo "¿Qué dos mercados priorizamos el próximo año?" o "¿Fusionamos los dos equipos de soporte?". Si no es capaz de nombrarlas, haga primero una breve ronda de entrevistas o una encuesta anónima.

Prepare las opciones en una sola página

Para cada decisión, prepare de dos a cuatro opciones realistas con los datos clave en una sola página y compártalas con antelación. Así las personas llegan preparadas para elegir, no para descubrir.

Acuerde primero los criterios y la regla de decisión

Antes de debatir las opciones, acuerden qué caracteriza una buena elección (por ejemplo, impacto, coste, riesgo y rapidez) y quién decide. Lleva diez minutos y ahorra horas.

Sitúe la decisión más difícil en la mañana del segundo día

Utilice la primera tarde para crear contexto y confianza y, después, aborde la decisión más difícil cuando la energía esté en su punto más alto. Reserve la última media jornada para convertir las decisiones en un plan.

Practique decidir, no solo debatir

Una simulación facilitada o un ejercicio de decisión con presión de tiempo puede mostrar a un equipo cómo decide realmente: quién habla, a quién se escucha y cuánto tiempo se tarda. Con un buen análisis posterior, proporciona al grupo un lenguaje común para las decisiones reales que vienen después.

Déjelo por escrito antes de marcharse

Termine cada jornada repasando en voz alta qué se ha decidido, qué se ha aplazado y por qué. Salga con un registro de decisiones que recoja cada decisión, su responsable, el primer paso y la fecha en que se revisará.

Revise a los 30, 60 y 90 días

Programe en el calendario breves reuniones de revisión antes de que termine el retiro. Repase cada compromiso: ¿completado, en curso o bloqueado? Es la forma más sencilla y honesta de comprobar si el retiro ha cambiado algo.

Cómo medir si ha funcionado

No necesita métricas complejas. Una breve encuesta de pulso antes y después del retiro (sobre la claridad de las prioridades y la confianza en el plan), el propio registro de decisiones y las revisiones a los 30, 60 y 90 días le dirán más que cualquier índice de satisfacción. Sea honesto sobre lo que no ha avanzado; es información útil para el próximo retiro.

Por dónde empezar

Si está planificando un retiro para los próximos meses, empiece por escribir las decisiones que debe producir. Si desea ayuda con el diseño, la facilitación o el espacio, consulte nuestros programas de estrategia y rendimiento.